Mi primer retiro de yoga, meditación y crecimiento personal a través de la expresión corporal.
Mi primer espacio fuera de mi zona de confort, mi primera escapada de Madrid después unos cuantos meses de cuarentena y sin ubicación clara.
Este articulo lo escribí unos días después del retiro para interiorizar todos y cada uno de los trabajos allí realizados y así integrar cada parte de ellos en mi cuerpo y en mi alma, para que la memoria no se olvide de que todo es posible si nos sanamos a nosotros antes.
El primer día: comenzó con el viaje en coche de más de 5 horas de Madrid a Málaga, conociendo a mis compañeras de viaje que se convertirían en compañeras de retiro.
Nada más llegar la puerta estaba abierta y entramos hasta la cocina, como quien dice y nos presentamos en el gran círculo de mujeres y dos hombres.
Llegamos justo en el momento de presentación oficial de quien es quien y quien escribió en el grupo de whatsapp, por lo tanto, ya estábamos todas, y resultó que el equipo de ese fin de semana se construía por 11 personitas, número mágico en esta época en la que la numerología coge importancia en mi apreciada vida.
Después de presentarnos nos pusimos al día recolocando toda ropa que vamos a usar en ese fin de semana. Después de la ubicación en nuestras habitaciones nos pasamos a la presentación como ser, como carruaje, como alma. Quien construía nuestro cuerpo, nuestra alma, cual era nuestro presente y las pretensiones para este nuevo experimento que el alma nos había propuesto a cada una de nosotros y en un círculo mayoritariamente de mujeres surgió la magia de grupo, las emociones de cada una de nosotras salieron al centro para darnos a conocer más profundamente. Era como una primera toma de contacto, una primera visión de cómo nos veíamos y el porqué de ir a ese retiro.
En esta etapa de las presentaciones disfruto con el ver, el conocer, el atreverme a mirar a los ojos a las compañeras mientras se abrían sus corazones poco a poco en el círculo, sin miedos, sin juicios. Siempre he sido de escuchar, leer comportamientos físicos, siempre he sido de leer a la gente según su forma de actuar, a veces he pecado de investigación o de introspección, porque no encontraba el significado o la razón a esa lectura.
Después de la primera ronda analizando cada una de las almas que creábamos el círculo proseguimos con una cena perfecta que nos entró por los ojos y nos nutrió hasta la últimacélula viva de nuestro cuerpo.
Se notaba que estaba hecha con amor, corazón y tesón de parte de las manos de la cocinera: Sole.
Durante la cena nos dejamos caer en una charla de conocimiento de auto ayuda, consejos de mujer cíclica, concordancias, sorpresas y demás siempre contadas a través de anécdotas y experiencias de los facilitadoras y algunas compañeras. Todo conocimiento no ocupa lugar en nuestra cabeza, hay que aprovechar hasta en estas charlas interesantes de sobremesa.
El segundo día:Me levanté con ganas de meditar y lo hice en la naturaleza, aun que no estoy acostumbrada pues a los 3 segundos de sentarme ya estaba rodeada de mosquitas pequeñas que se me metían en la nariz, me hacían salir de mi momento de meditación al notarlas. Hasta que encontré el sitio perfecto para meditar me costó un poco, pero logré hacerlo antes de que sirvieran el mega desayuno. A las 8.30 de la mañana ya estaba preparada para desayunar y ponerme en marcha. El desayuno como todo lo que había probado hasta ahora estaba de lujo, era un gusto para el paladar, no dejaré de repetirlo en todo el artículo.
Llegó el momento del Yoga, expresión del cuerpo a través de movimiento. Para mí, era algo nuevo y lo recibí sin expectativas, cuando escuche la banda sonora que Andrea había elegido para ese momento, mi cuerpo empezó a moverse, mi mente me decía “Graciela por favor que haces”, “Controla que esto no lo está haciendo nadie” pero mis ojos llevaban cerrados desde el principio de la actividad, con lo cual, la mente estaba hablando por miedo, desde el lugar de la vergüenza que no le gusta estar porque se siente insegura y de repente escuche en mi interior “Déjate llevar, que puedes perder”. Después de escuchar esas palabras mi cuerpo empezó a moverse de forma más abierta, intentando ocupar más espacio que mi simple esterillas, empecé a experimentar lo que significaba la libertad para mi cuerpo y el hablar a través de movimiento, sin ver, sin hablar, sin poder comunicarte con nadie, solo contigo y con tu cuerpo.
Después de un rato largo, pude divisar que estaba dada la vuelta y bailando para mi en un rincón, estaba disfrutando de aquel momento, pero llegó de aterrizar poco a poco con movimientos de yoga de pie, algo debí esforzarme de más porque cuando terminé se me revolvió la tripa, hasta tal punto de tener que respirar poco a poco y con aire fresquito, tomar un poco de rayos de sol para poder manejar ese malestar. Estaba juiciosa, nerviosa, con rabia por sentir eso, y trabajando para que no persistiera y me jorobara la actividad, pero después de un rato y dándole espacio a ese sentimiento pude clarificar un poco es resultado, estaba tan juiciosa con esa actividad que me antepuse ese enfado delante de mí para que me afectara en lugar de disfrutar del momento.
Me relajé, lo comenté con el grupo y pude ver una mejora al dejar que los rayos del sol me iluminaran durante unos minutos.
Después de definir como nos sentíamos al realizar la actividad nos pusimos a expresar nuestro arte como niños pequeños pintando en el mural del amor. Ese murar de arte que hace que pintes con todos los dedos e incluso con las partes del cuerpo que puedas imaginar y empezamos a comunicarnos con esos dibujos como si fuéramos niños de 3 o 4 años.
En la tarde nos dieron un tiempo para nosotras hasta que llegó la hora del Chi Kung, un arte marcial con liberación o trabajo de energías, he de decir que yo practique en Granada al menos 2 meses de este arte, venia de practicar Capoeira y luego danza del vientre, así que me dispuse a probar Chi Kung antes de entrar en Yoga. Una oportunidad a cosas nuevas, pues por aquel entonces este no era muy conocido.
De la mano de Alberto, nos enseñó a comportarnos como animales en la naturaleza, la liberación de sentirse energía en un mundo lleno de arboles, agua, sombra, sol, en definitiva lleno de vida.
Pude sentir mi animal de poder: mi elefanta de poder, que destruía los obstáculos, esos que son míos y de las circunstancias externas, tanto fue así que en el momento de realizar los movimientos de energías con las manos me empezaron a picar los mosquitos como si no hubiera un mañana, me tuve que ir de allí, pues estaba en la peor zona y como me había arrastrado por el césped tenía todas las piernas con unas 20 picaduras de esos mosquitos.
Cuando terminé de curarme las picaduras con vinagre de manzana, me dispuse a seguí con el ejercicio aun que había perdido toda la energía que había acumulado, pero bueno intenté terminarlo como pude.
Al final de la tarde tuvimos la expresión de nuestras emociones sobre el lienzo, esa pieza nos la llevamos a casa para poder reconciliarnos con ese arte y volver a ese retiro a recomponernos, las veces que sea necesario. El nombre de mi lienzo “SER MAGIA” luchar con las sombras y luces que te rodean pero siempre siempre con amor y gratitud.
Ya llegando a la noche nos prepararon una super cena pero antes un concierto compuesto por una guitarra española, un violín y una pandereta marcando el ritmo, muy bonito, tanto que nos sacó a bailar un rato para disfrutar de la noche, las estrellas y la música.
Después de la rica cena y buena combinación de alimentos nos dimos a conocer las versiones de TOTEM de cada una de las personas que se quedaron en la sobremesa, como no, yo también quise saber que tótem me representa y me acompañaba en ese retiro y la verdad es que no quedo muy desencaminado, pues me tocó el MAPACHE, nunca lo hubiera imaginado pero al leer el libro que describía las características de cada animal pude percibir que era mi momento de leer y recibir esa información: ayuda a los demás y es atento y escucha, siempre está del lado del débil y siempre se comporta como un guerrero.
Demasiadas sincronías para los tiempos que estoy pasando últimamente.
Quiero comunicación y lo obtengo a partir de cartas, números o incluso impresiones físicas, todo un misterio.
DIA 3:
Llegó el último día, antes de todas las despedidas del mundo mundial, nos dimos otro homenaje lleno de arte, baile y de expresión corporal.
Ahí aprendí que la vida es lo que te ocurre entre pensamiento y pensamiento, que no perdamos esa magia que es amor por uno mismo y el apoyo de los demás, porque todos somos uno y pertenecemos a la misma clase, al mismo mundo, a la misma realidad.
Me liberé después de la terapia del túnel, en la que pude ver que llevaba una carga que no me pertenecía, que no es mi problema pero que lo hago mío para sentirme parte de algo y no me doy cuenta de que ya pertenezco a algo, a una parte del mundo que es amor, a esa red de energía que requiere un par de manos más para ayudar y para sanar.
Me di cuenta de mis frenos, de mis miedos y de mis propios juicios a mí misma.
Cuidado con esos juicios pues no te hacen nada bien, simplemente te frenan para poder avanzar en ese estilo de vida que has elegido.
Cuidado y quítate ese peso que no te pertenece, cuídate y ama esa parte de ti que representa a tu niña interior, cuídate y amate porque eres luz y energía.
Así acabó el mejor retiro hasta el momento, dejando atrás una parte y renovando la mejor versión de mí.
No me cansaré de decir gracias a las participantes, a Andrea, a Alberto, a Sole y a Cris.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.


